Salvador Arellano

Calanchi (próximamente)


La luz es extraña y densa, como si anunciara que algo sin retorno fuera a suceder. Quizá por eso los perros cruzan los campos con el hocico en alto y mirando atentos al cielo. A paso lento y con el pelo enmarañado por el barro parecen solitarios centinelas que vigilan los tesoros que guardan las entrañas de esta tierra. Basilicata, en el sur de Italia, es una región en donde los rastros de una historia milenaria comparten espacio con una naturaleza que reclama protagonismo con autoridad. Aquí no hace falta integrar el mundo natural y el humano porque nunca estuvieron separados, y hace tiempo que las leyendas murmuradas sobre el bosque, los muertos y los lobos se incorporaron a la historia.

Entre las montañas de Il Pollino y la costa jónica de la Magna Grecia se desperdigan por Basilicata los calanchi, una formación arenosa provocada por la erosión del suelo que dibuja un laberinto de surcos y grietas. Los calanchi se presentan como una frontera entre lo habitable y lo vedado que al mismo tiempo supone, al pie de los pueblos, una muralla de protección frente a los conquistadores y la noche, aún oscura. Los ciervos, el puercoespín y el negro jabalí inundan de vida un paisaje que sin embargo va muriendo poco a poco a causa de la erosión.

Al igual que los calanchi este trabajo se mueve por un espacio de más incógnitas que certezas. Escenas fragmentadas, como los tufos que construyen los muros lucanos, que intentan atrapar, aunque sea por una fracción de segundo, la magia de esa doble naturaleza de Basilicata. La fragilidad y el olvido de un territorio del Sur tan alejado a veces del pavimento de Roma; y la crudeza y fuerza de unos habitantes y su paisaje que se funden un territorio extraño y hermoso, como un fruto que brota en invierno.

Esta mañana Donato Tortorelli, un campesino de 80 años de rostro enjuto y manos duras como las ramas de un cerezo, ha matado a una de sus cabras. Ahora, la cabeza desprendida cuelga de una soga con sus ojos inmóviles pero aún brillantes, como queriendo resistirse a lo que la luz anunciaba y terminó sucediendo.

Salvador Arellano Torres 


*Calanchi ha sido realizado con la colaboración de la Embajada de España en Italia. 

Using Format